Nick & Norah's Infinite Playlist: Una noche de música y amor

Michael Cera pertenece a mi harén. Y es que además de ser mi contemporáneo, todavía es el día en que no me ha decepcionando en dos cosas: sus películas y sus gustos musicales. No sólo sus pelis me agradan (Superbad, Juno, Paper Heart, Youth in Revolt, Scott Pilgrim vs. the World), sino que la calidad artística de las mismas es impresionante (sobre todo para un público juvenil cansado de las mismas comedias románticas protagonizadas por las charrísimas adoradas estrellas de Disney Channel). Los detractores de Michael argumentan que su personaje es el mismo en todas las películas (con excepción de Scott Pilgrim, donde es medio asshole) y que cualquier mujer sensata se aburriría de él después de la tercera cita. Yo insisto en que sus defectos son parte de su encanto, pues él no es el galán tradicional que con su seductora sonrisa enamora a la protagonista-princesa. Él es más bien un chico del montón, que con sus miles de inseguridades y crisis existenciales consigue a enamorarlas gracias a su personalidad cínica, pero muy adorable.
Nick and Norah's Infinite Playlist (2008) es una comedia romántica escrita por Lorene Scafaria y dirigida por Peter Sollet que abarca un periodo de 24 horas en la vida Nick (Michael Cera) y Norah (Kat Dennings). Nick, bajista de la banda de marquesina The Jerk-Offs, decide tomarse un mental health day ya que todavía no supera la ruptura con su ex novia, Tris (Alexis Dziena), por lo que sus amigos y compañeros de banda lo arrastran para una presentación en un local en Nueva York justificando que luego pueden continuar la búsqueda de un concierto secreto de la banda indie, Where's Fluffly.
En ese local conoce a Norah, una chica de escuela superior quien en un acto de desesperación agarra a Nick (a quien no conoce) y lo presenta como su novio a nadie más que a la ex novia de éste, Tris. Comienza entonces una complicidad entre los protagonistas que los lleva a compartir toda una noche y vivir una serie de eventos bajo la excusa de ver en vivo a su banda favorita. Naturalmente, al pasar el tiempo y la noche esa excusa se va desvaneciendo y su travesía se convierte en un mero pretexto para simplemente estar juntos.
La película es chulísima y Nueva York también. Recalco esto último porque al igual que en las películas de Woody Allen la ciudad es un personaje esencial en la trama. La historia no es del otro mundo ni está perfectamente elaborada, pero su encanto reside en la forma en que se integran los personajes, la fotografía y la música. Más que nada la música, que es el eje del romance, el lazo que une a dos personas con personalidades completamente distintas pero con los mismos gustos musicales. Si quieres ver una comedia romántica juvenil y refrescante tienes que ver Nick & Norah's.
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Idalisse Correa
Devoradora incurable de detalles irrelevantes.
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